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Aprenda sobre los baños de lejía para el eccema en niños

¿Qué es un baño de lejía?

Un baño de lejía es un baño normal al que se le añade una cantidad muy pequeña de lejía doméstica al agua. La cantidad de lejía que se usa es similar a la que se encuentra en una piscina.

Los baños de lejía se usan como parte de la rutina de cuidado de la piel en casos de eccema, especialmente durante los brotes. El médico le dirá si los baños de lejía son una buena opción para su hijo.

¿Por qué se usa en niños que tienen eccema?

Los niños con eccema tienen más probabilidades de tener un tipo de bacteria llamada Staphylococcus aureus (estafilococo) en la piel. Esta bacteria puede desencadenar o agravar los brotes de eccema.

Los baños de lejía ayudan a reducir la cantidad de bacterias presentes en la piel. Esto puede disminuir el riesgo de infección, calmar la inflamación y ayudar a aliviar la comezón y el enrojecimiento. Si se usan con regularidad, los baños de lejía también pueden ayudar a reducir la frecuencia con la que se producen los brotes.

Los baños de lejía son más eficaces cuando se incluyen como parte de una rutina completa de cuidado del eccema, junto con cremas hidratantes y cualquier otro tratamiento que le haya recetado el médico de su hijo. Los baños de lejía no deben usarse por sí solos.

¿Cómo ayuda?

La lejía diluida en el agua actúa como un antiséptico suave. Reduce las bacterias presentes en la superficie de la piel sin dañar la piel sana.

Menos bacterias significan menos irritación y un menor riesgo de infección. Con el tiempo, los baños regulares de lejía pueden ayudar a que la piel se mantenga en calma entre los brotes y contribuir a que otros tratamientos, como los medicamentos tópicos, sean más eficaces.

¿Cómo se hace?

Antes de empezar, consulte con el médico de su hijo sobre la frecuencia con la que debe administrarle baños de lejía. La mayoría recomienda hacerlo 2 o 3 veces por semana.

Siga estos pasos.

  1. Use solo lejía doméstica de concentración normal (6 % de lejía). No use lejía concentrada.
  2. Llene la bañera con agua tibia. Evite el agua caliente, ya que puede resecar e irritar la piel.
  3. Añada la cantidad adecuada de lejía en función del tamaño de la bañera:
    • Bañera llena: 1/2 taza de lejía
    • Bañera medio llena: 1/4 de taza de lejía
    • Bañera para bebés o niños pequeños: 1 cucharadita por galón de agua
  4. Añada la lejía al agua mientras se llena la bañera. Nunca aplique lejía directamente sobre la piel de su hijo.
  5. Espere a que la bañera esté completamente llena antes de que su hijo se meta en ella.
  6. Deje que su hijo se remoje durante 5 a 10 minutos, o según las indicaciones del médico.
  7. Seque la piel con toques suaves de toalla. No frote.
  8. Aplique inmediatamente cualquier medicamento recetado para el eccema y, a continuación, una crema hidratante.

Consejos de seguridad

Los baños de lejía son seguros si se realizan correctamente. Tenga en cuenta estos consejos.

  • Siga siempre las instrucciones del médico sobre la cantidad de lejía que debe utilizar. Una cantidad excesiva puede irritar la piel.
  • Evite que la lejía entre en contacto con los ojos y la boca de su hijo.
  • No utilice baños de lejía en heridas abiertas o en piel muy infectada sin consultar primero con el médico.
  • Suspenda los baños y póngase en contacto con el médico si la piel de su hijo se irrita más después de un baño de lejía.
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