Tener bradicardia significa que el corazón de su hijo late más despacio de lo normal. La frecuencia cardíaca (pulso) normal en niños y adolescentes varía según la edad:
- Recién nacido: De 120 a 160 lpm (latidos por minuto)
- Bebés: De 110 a 150 lpm
- De 1 a 3 años: De 90 a 130 lpm
- De 4 a 6 años: De 80 a 120 lpm
- De 7 a 11 años: De 70 a 110 lpm
- A partir de los 12 años: De 60 a 100 lpm
Estos son rangos generales. La frecuencia cardíaca de su hijo puede ser un poco más alta o más baja y seguir siendo normal. La frecuencia cardíaca también varía en función de la actividad y el sueño.
En algunos niños, la bradicardia es normal si no provoca síntomas ni problemas.
Pero en otros niños, es una señal de un problema en el sistema eléctrico del corazón. Significa que el marcapasos natural del corazón no funciona correctamente o que las vías eléctricas del corazón están alteradas. A veces, el corazón late tan lentamente que no bombea suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo. Esto puede provocar síntomas, como mareos o sensación de debilidad. En algunos casos, puede ser potencialmente mortal.