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Aprenda sobre el sarampión

¿Qué es el sarampión?

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa causada por un virus. El sarampión puede provocar enfermedades graves o incluso la muerte, especialmente en niños pequeños y en personas que no se han vacunado.

¿Cómo se propaga?

El sarampión se transmite por el aire cuando una persona infectada tose, estornuda o respira. El virus puede permanecer en una habitación hasta 2 horas después de que la persona infectada se haya marchado. Una persona con sarampión puede contagiar a otras desde 4 días antes de que aparezca el salpullido y durante los 4 días posteriores. Es una de las enfermedades más contagiosas. Aproximadamente 9 de cada 10 personas que no son inmunes pueden contraer el sarampión si se exponen al virus.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas suelen aparecer entre 7 y 14 días después de la exposición. Pero pueden tardar hasta 21 días en manifestarse. Las primeras señales incluyen:

  • Fiebre alta.
  • Tos.
  • Secreción nasal.
  • Ojos enrojecidos y llorosos.

Al cabo de unos días, pueden aparecer pequeñas manchas blancas en el interior de la boca. Estas manchas son una señal temprana clave. Por lo general, entre 3 y 5 días después de los primeros síntomas aparece un salpullido en forma de manchas. Comienza en la cara y se extiende hacia abajo por el cuerpo. El salpullido puede ser de color rosa o rojo en pieles más claras, y morado, marrón o gris en pieles más oscuras. La fiebre puede alcanzar los 104°F (40°C) o más.

¿Qué problemas puede provocar?

El sarampión puede provocar problemas graves. Aproximadamente 1 de cada 5 personas no vacunadas en los Estados Unidos que contraen el sarampión necesitan atención hospitalaria. Los posibles problemas incluyen infecciones de oído que pueden producir pérdida auditiva. El sarampión también puede causar neumonía e inflamación del cerebro, llamada encefalitis. Esto puede provocar convulsiones o daño cerebral permanente. En algunos casos, el sarampión puede causar la muerte. Los niños pequeños y las personas mayores de 20 años, las personas embarazadas o aquellas con un sistema inmunitario debilitado tienen más probabilidades de enfermar gravemente.

¿Cómo se diagnostica?

El médico puede diagnosticar el sarampión basándose en una exploración física y en su historial médico. También es posible que le hagan pruebas analíticas para confirmar el diagnóstico. Si cree que puede tener sarampión, llame primero al consultorio médico. Allí tomarán las medidas necesarias para atenderle. Dado que el sarampión es muy contagioso, es importante no exponer a otros pacientes ni al personal médico al virus.

¿Cómo se trata?

No existe ningún medicamento que cure el sarampión. El tratamiento se centra en el control de los síntomas. El reposo y la ingesta de líquidos ayudan al cuerpo a recuperarse y previenen la deshidratación. El acetaminofén (Tylenol) o el ibuprofeno (Advil, Motrin) pueden reducir la fiebre y aliviar el dolor. No dé aspirina a niños ni adolescentes. Se ha relacionado con el síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente, pero grave.

Es posible que el médico le recomiende tomar suplementos de vitamina A, especialmente en el caso de los niños pequeños, ya que los niveles bajos de vitamina A se asocian a casos más graves de la enfermedad. La vitamina A no previene el sarampión. No sustituye a la vacunación.

¿Cómo se puede prevenir el sarampión?

La mejor forma de prevenir el sarampión es la vacuna contra el sarampión. Dos dosis protegen a unas 97 de cada 100 personas. Los niños suelen recibir la primera dosis entre los 12 y los 15 meses y la segunda entre los 4 y los 6 años. Los bebés de entre 6 y 11 meses pueden recibir la vacuna contra el sarampión durante un brote o antes de viajar. Si no está seguro de si se ha vacunado, hable con el médico. Compruebe si su vacuna contra el sarampión está al día antes de viajar a otro país.

¿Qué debe hacer si ha estado expuesto al sarampión y no está vacunado?

Si cree que ha estado expuesto al sarampión y no está vacunado, póngase en contacto con el médico de inmediato. Esto puede ayudarle a reducir el riesgo de enfermar. Recibir la vacuna contra el sarampión en las 72 horas (3 días) siguientes a la exposición puede reducir la probabilidad de contraer la enfermedad. Esto puede hacerse en el caso de bebés y niños a partir de los 6 meses, así como en personas adultas que no estén embarazadas ni tengan el sistema inmunitario debilitado.

Un tratamiento llamado inmunoglobulina (IG), que se administra en los 6 días siguientes a la exposición, puede ser una opción para determinadas personas que no pueden vacunarse contra el sarampión. Estas incluyen a los bebés menores de 6 meses y a las personas con el sistema inmunitario debilitado o que estén embarazadas. La IG se obtiene a partir de sangre donada. Ayuda al cuerpo a combatir la infección.

Si ha estado expuesto al virus y no está vacunado, es posible que deba permanecer en casa hasta 21 días después de la última exposición. Durante este tiempo, evite los lugares públicos y esté atento a síntomas como fiebre, tos, secreción nasal, salpullidos y enrojecimiento de los ojos. Si tiene síntomas, llame con antelación antes de acudir a una clínica o al consultorio médico. Esto puede ayudar a evitar el contagio del sarampión a otras personas.

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