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Aprenda sobre las fases de la enfermedad hepática crónica

Generalidades

La enfermedad hepática es cualquier afección que daña el hígado e impide que funcione con normalidad. Puede estar provocada por virus, problemas del sistema inmunitario, trastornos metabólicos y factores genéticos. El cáncer y otros tumores también pueden causarla. Otras causas son el consumo prolongado de alcohol, algunos medicamentos y sustancias químicas tóxicas.

Cuando el hígado no funciona con normalidad durante más de 6 meses, se habla de enfermedad hepática crónica. Existen varios sistemas de puntuación para los distintos tipos de enfermedad hepática crónica. Estos sistemas de puntuación sirven de guía para los tratamientos. También se utilizan para determinar la evolución (pronóstico) de la enfermedad.

El tratamiento dependerá del estadio de la enfermedad. Puede incluir medidas como tomar medicamentos o modificar los hábitos alimentarios, por ejemplo, reducir el consumo de sal. También es posible que se le pida que no consuma alcohol. En los casos más graves, puede ser necesario un trasplante.

¿Cuáles son las fases de la enfermedad hepática crónica?

Estas fases se basan en el sistema de progresión de la enfermedad hepática crónica de la Fundación Americana del Hígado (American Liver Foundation). Este sistema facilita el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad hepática crónica. También se utiliza para explicar cómo puede evolucionar la enfermedad con el paso del tiempo. Los médicos pueden utilizar otros sistemas de clasificación al diagnosticar y tratar la enfermedad hepática crónica.

Fase 1 (inicio del daño hepático)

A veces, esta fase se denomina hepatitis (inflamación del hígado). Hay una pequeña cantidad de tejido cicatricial. Sin embargo, el hígado sigue funcionando con normalidad.

El hígado desempeña una serie de funciones complejas e importantes que afectan al todo el cuerpo. Algunas de estas funciones usan la inflamación y la cicatrización como parte del proceso. Esto lo controla el propio cuerpo. Sin embargo, cuando la inflamación no se controla adecuadamente, puede aparecer una enfermedad hepática. Las infecciones virales, los problemas del sistema inmunitario, el consumo excesivo de alcohol o una dieta demasiado rica en grasas pueden provocar una inflamación prolongada. Esto puede afectar al funcionamiento normal del hígado.

Normalmente, el colágeno sobrante que se deposita en el tejido se elimina. Sin embargo, cuando el hígado no funciona correctamente y la inflamación no remite, el colágeno sobrante sigue acumulándose y endureciéndose. No se elimina como lo haría en condiciones normales. Entonces aparece tejido cicatricial o puede empezar a formarse.

Fase 2 (daño hepático moderado)

En esta fase suele producirse la formación de cicatrices (fibrosis). Esto significa que se ha formado más tejido cicatricial y que la función hepática puede empezar a deteriorarse.

El tejido cicatricial puede limitar u obstruir el flujo sanguíneo en el hígado. Esto puede provocar la muerte de células hepáticas sanas. Cuando estas células mueren, puede formarse más tejido cicatricial. El tejido cicatricial no puede funcionar ni repararse a sí mismo como lo hacen las células hepáticas sanas. Con el tiempo, el tejido cicatricial sigue dañando el hígado.

A menudo, la fibrosis puede detenerse y revertirse si se detecta y se trata a tiempo.

Fase 3 (daño hepático significativo)

Se produce una cicatrización grave y permanente en el hígado. Esto puede alterar la forma o la posición del hígado. En esta fase, la cicatrización hepática avanzada se denomina cirrosis. A menudo se divide en dos fases.

  • Compensada. Es posible que no haya síntomas o que estos sean leves.
  • Descompensada. Hay síntomas.

No existe cura para la cirrosis. Sin embargo, el tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas, tratar la causa y ralentizar o, en ocasiones, detener el avance de la enfermedad. Debido al mayor riesgo de cáncer de hígado en esta fase, es posible que el médico también le haga pruebas de detección periódicas de cáncer de hígado.

Fase 4 (insuficiencia hepática)

El hígado ya no es capaz de funcionar con normalidad. Esta fase se conoce como enfermedad hepática en fase terminal, o insuficiencia hepática crónica. Se trata de la fase más avanzada de la enfermedad hepática crónica. El hígado no puede desempeñar sus numerosas funciones. Esto puede provocar hinchazón en el abdomen, confusión mental y falta de energía. El tratamiento para la enfermedad hepática en fase terminal suele consistir en un trasplante de hígado.

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