Como puede atestiguar cualquiera que haya dado vueltas en la cama durante horas en mitad de la noche, conciliar el sueño no siempre es tan sencillo como contar ovejas o leer un libro. Para algunos, el insomnio es una lucha recurrente que puede hacer que el día siguiente sea, como mínimo, un reto. Pero hay esperanza, en forma de terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I). Piense en la TCC-I como un conjunto de herramientas para reconfigurar sus pensamientos y acciones para dormir mejor.
La TCC-I explora las conexiones entre su forma de pensar, las cosas que hace y cómo duerme. Un proveedor capacitado de TCC-I le ayudará a señalar los pensamientos, sentimientos y comportamientos que contribuyen a su insomnio. Después, con su conjunto de métodos y técnicas específicas, la TCC-I puede ayudarle a cambiar sus elecciones en torno al sueño y a mejorar su horario de sueño.
La TCC-I no es una solución rápida. Se trata de crear hábitos duraderos para dormir mejor. Proporciona herramientas para la autogestión a largo plazo. De este modo, puede asegurarse de que los beneficios se extiendan mucho más allá del período inicial de tratamiento. Incorporar la TCC-I a su caja de herramientas para combatir el insomnio puede ser el cambio que necesita para tener noches reparadoras. No se trata solo de esta noche. Se trata de construir los cimientos para una vida con un sueño mejor.
Para encontrar un profesional especializado en TCC-I, intente buscar en bases de datos en línea de confianza como la Sociedad de Medicina Conductual del Sueño. También puede llamar al número que figura en el reverso de su tarjeta del seguro, si lo tiene, o pedir que le derive un médico. Si no tiene seguro, puede encontrar ayuda en organizaciones como Mental Health America o la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales (NAMI, por sus siglas en inglés). Ambas ayudan a encontrar opciones de terapia asequibles para quien las necesite.