Las personas que reciben un trasplante de órgano (receptores de órganos) y las que donan un órgano (donantes de órganos) están menos sanas si fuman cigarrillos.
Dejar de fumar es importante para que las personas que reciben o donan un órgano puedan gozar de la mejor salud posible tras la cirugía. Asimismo, hable con el médico sobre los tipos de problemas pulmonares que puede provocar el uso de cigarrillos electrónicos u otros productos de vapeo.
Destinatarios de trasplantes de órganos
Las personas que fuman y se someten a un trasplante de órgano tienen un mayor riesgo de:
- Que el nuevo órgano falle.
- Que su sistema inmunitario ataque al nuevo órgano. Esto se conoce como rechazo del órgano.
- Sufrir una infección grave.
- Padecer una enfermedad cardíaca.
- Padecer cáncer.
- Tener tasas de supervivencia más bajas que las de los no fumadores.
Además, existen riesgos específicos relacionados con el órgano que se va a recibir. Los médicos suelen recomendar a los pacientes que dejen de fumar al menos entre 1 y 6 meses antes de someterse a un trasplante de órgano.
Donantes de órganos
Es posible que las personas que fuman antes de donar un órgano no puedan hacerlo. Los fumadores que sí donan un órgano corren un mayor riesgo de sufrir:
- Problemas de salud relacionados con la cirugía.
- Problemas en la curación de las heridas.
- Infecciones.
Los médicos suelen recomendar a las personas que dejen de fumar al menos entre 4 y 6 semanas antes de donar un órgano.