Es importante que su hijo aprenda a velar por su propia salud. Se trata de una habilidad que necesitará a la hora de gestionar su atención médica tras el tratamiento, incluso en la edad adulta. Si tiene la edad suficiente para ello, ayúdele a elaborar y mantener un plan de atención para la recuperación. Este plan le servirá de guía fundamental para llevar una vida saludable.
Estos planes pueden incluir:
- Datos sobre el cáncer, como la ubicación, el estadio y el tipo.
- Fechas y duraciones de todos los tratamientos.
- Detalles del tratamiento, como el tipo de tratamiento, los medicamentos utilizados y los efectos secundarios.
- Información de contacto de los centros de tratamiento a los que haya acudido su hijo.
- Los principales profesionales médicos de su hijo, incluidos nutricionistas, fisioterapeutas y psicólogos.
Un plan de seguimiento también debe incluir medidas proactivas. Entre ellas podrían figurar:
- Formas de controlar los efectos secundarios del tratamiento.
- Calendarios de las revisiones y pruebas de seguimiento que su hijo pueda necesitar.
- Cualquier efecto secundario tardío que su hijo pueda sufrir como consecuencia del tratamiento y formas de controlarlo.
- Derivaciones a especialistas en los que pueda confiar.
Anime a su hijo a desempeñar un papel activo en el mantenimiento de su plan de atención médica tras la enfermedad. Para ello, puede dejar que sea su hijo quien dirija las conversaciones con los equipos médicos. Enséñele a anotar en su plan cualquier efecto secundario que pueda sufrir, para que pueda consultarlo en el futuro. También puede plantearse dejar que sea su hijo quien se encargue de concertar las futuras revisiones médicas, si se siente preparado para ello.
Para obtener más información sobre los planes de atención médica para personas que han superado un cáncer, puede usar herramientas en línea como las que ofrece la Sociedad Americana de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology).